Nuestro presidente, Patricio Zulueta, aborda en esta columna el lugar que ocupa el factor humano en la Aduana del futuro, en un escenario marcado por la transformación tecnológica y los nuevos desafíos del comercio exterior


Patricio Zulueta, presidente ANAGENA A.G.

Chile enfrenta un desafío que exige decisiones de largo plazo. Fortalecer sus capacidades de control frente al contrabando y el crimen organizado, pero sin afectar la fluidez de un comercio exterior que es estratégico para nuestra economía.

En este contexto, el anuncio de un plan para modernizar el Servicio Nacional de Aduanas abre una discusión necesaria.

La incorporación de tecnología, inteligencia artificial, sistemas de fiscalización no invasiva y mejores herramientas de gestión de riesgo puede representar un avance importante para construir una Aduana más eficiente y preparada para los desafíos actuales.

Sin embargo, modernizar no significa simplemente incorporar más controles o más tecnología. Significa controlar mejor, utilizando de manera inteligente la información y concentrando los recursos donde efectivamente existen riesgos.

Una fiscalización más sofisticada debe permitir que las cargas de bajo riesgo puedan avanzar con mayor rapidez y certeza, mientras el Estado concentra sus capacidades en aquellas operaciones que requieren una revisión más exhaustiva. De esa manera, seguridad y facilitación del comercio dejan de ser objetivos contrapuestos.

Sin embargo, en medio de esta discusión hay una pregunta que también debemos hacernos: ¿Qué lugar ocuparán los agentes de aduana en la Aduana del futuro?

La respuesta no debiera ser que la digitalización los vuelve innecesarios. Al contrario, mientras más complejo, tecnológico y basado en información sea el sistema aduanero, mayor será la necesidad de contar con conocimiento especializado que permita interpretar correctamente la normativa, anticipar riesgos, asegurar el cumplimiento y facilitar las operaciones legítimas.

El agente de aduana cumple una función especializada dentro de la cadena del comercio exterior. Participa diariamente en sus procesos, conoce sus exigencias y dificultades, contribuye a que las operaciones de importación y exportación se desarrollen de acuerdo  con la normativa.

En este rol, coordina con los distintos organismos que intervienen en la operación y gestiona, junto a importadores y exportadores, la documentación necesaria para el correcto desarrollo de sus trámites, aportando experiencia, certeza y mayor fluidez al comercio exterior.

Por eso, el debate no debería centrarse en si la modernización reemplaza al agente de aduana, sino en cómo la modernización puede potenciar su aporte.

La transformación digital ofrece precisamente esa oportunidad. Los agentes pueden desempeñar un papel cada vez más relevante en materias como cumplimiento normativo, calidad de la información, trazabilidad, gestión de riesgos y facilitación del comercio.

La tecnología puede automatizar procesos, pero el conocimiento especializado sigue siendo fundamental para interpretar información, detectar inconsistencias y comprender las particularidades de las operaciones.

Esto requiere, por supuesto, que todos los actores evolucionemos. El agente de aduana también debe acompañar la transformación tecnológica, incorporar nuevas herramientas y fortalecer permanentemente sus capacidades. Modernizar el sistema implica modernizar  también la forma en que participamos en él.

Lo mismo ocurre con el Estado. Una Aduana moderna requiere tecnología, pero también procesos eficientes, funcionarios capacitados, interoperabilidad entre instituciones y reglas claras respecto de las competencias de cada organismo. La modernización no puede reducirse a infraestructura o equipamiento, debe traducirse en mejores procesos y resultados.

Desde Anagena creemos que esta transformación debe construirse con una mirada integral y con participación de quienes conocen la operación cotidiana del comercio exterior. Los agentes de aduana pueden aportar desde esa experiencia a una discusión que no solo debe preocuparse de cómo controlar más, sino de cómo controlar mejor y facilitar más.

Chile tiene la oportunidad de avanzar hacia una Aduana más tecnológica, segura, eficiente y conectada con las necesidades del comercio exterior. Para lograrlo, necesitamos combinar capacidades del Estado, innovación tecnológica y conocimiento especializado.

Modernizar Aduanas no significa prescindir de quienes conocen el comercio exterior. Significa integrar tecnología, capacidad institucional y conocimiento especializado para construir un sistema más seguro, eficiente y facilitador. En ese desafío, el agente de aduana no pierde relevancia, evoluciona y puede asumir un rol aún más estratégico.

Patricio Zulueta Govoni, presidente ANAGENA A.G.

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